Normalizar violencia y salvajismo de criminales es peligroso; advierte arquidiócesis de SLP

El salvajismo y crueldad exhibida en ejecuciones donde las víctimas son desmembradas o colgadas de un puente en San Luis Potosí no tienen que formar parte de la cotidianidad y deben horrorizarnos, de lo contrario, continuará la escalada por parte de los grupos de la delincuencia organizada hasta despertar la adormecida sensibilidad de la sociedad potosina, opinó el vocero de la Arquidiócesis, Juan Jesús Priego Rivera.

“En la medida en que no nos horroricen estas cosas y las veamos normales los delincuentes irán subiéndole más el tono, ahorita no ha pasado a Dios gracias lo de Reynosa, pero ya pasa en México eso que veíamos que solamente pasaba en el extranjero, que un grupo delictivo para calentar la plaza empiece a disparar a mansalva y caiga quien caiga”, subrayó.

En torno al anuncio del presidente Andrés Manuel López Obrador de aumentar las reuniones con los gabinetes de seguridad en los estados, el portavoz de la Iglesia Católica potosina dijo que México nos necesita unidos más que reunidos, pues criticó que de esas pomposas juntas no salen soluciones ni para parar “un pleito de perros”.

Priego Rivera ejemplificó con el caso de Aguililla, en Michoacán, donde el Cártel Jalisco Nueva Generación y Cárteles Unidos con Los Viagras y Tepacaltepec libran una cruenta guerra por territorio, territorio en el cual el sacerdote católico potosinos aseveró que “el Ejército Mexicano está maniatado, no pueden hacer nada, tienen la orden de no atacar a los delincuentes, así nos podemos reunir y pasar la mañana, pero no va a pasar nada y los narcos van a seguir haciendo lo que hacen”, indicó.

Priego Rivera destacó que los niveles de violencia e inseguridad en San Luis Potosí no escapan a la Iglesia Católica, puyes dio cuenta del caso de un sacerdote cuyos delincuentes lo fueron a buscar a su parroquia para intentar consumar un secuestro exprés, pero pudo salirse por la puerta trasera; o el caso de otro sacerdote que en Rioverde, en la Zona Media del estado, fue interceptado por delincuentes que lo amarraron y dejaron abandonado en un bosque para robare su vehículo.

“Hemos tenido esos eventos, pero no en razón de ser sacerdotes, sino que todo sacerdote es parte de una sociedad y eso es lo que está viviendo la sociedad, en las casas parroquiales donde aprovechando la ausencia se meten y roban, lo que sufre cualquier hijo de vecino, en ese sentido ni qué decir, somos parte de un entorno, de una sociedad, somos pueblo como dice ya sabes quién y nos toca lo que vive el pueblo: La delincuencia a todo lo que da”, lamentó.

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