Costureras rarámuri buscan contratos federales para mantener empleos en la Sierra

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La costurera rarámuri Paula Holguín y Alma Rosa Núñez, representante legal de la Cooperativa Maquila de Ropa La Tarahumara, viajaron a la Ciudad de México para continuar con las gestiones ante el Gobierno Federal, luego de pedirle a Claudia Sheinbaum, presidenta de México, una oportunidad durante su última visita a Ciudad Juárez.

Para las mujeres de la Sierra Tarahumara, cada contrato representa más que una oportunidad de trabajo: significa mantener abiertos los talleres, llevar ingresos a sus familias y evitar que las costureras tengan que volver a la informalidad cuando termina un pedido.

Durante su visita a la CDMX, recibieron una propuesta para confeccionar morrales artesanales para el Servicio Postal Mexicano, además de explorar la posibilidad de abastecer productos para las tiendas de souvenirs de Correos de México. La oportunidad busca beneficiar principalmente a las mujeres que elaboran prendas de manera artesanal, con bordado y chaquira.

Las integrantes de la cooperativa acudieron también a las oficinas de Atención Ciudadana de la Presidencia de la República para formalizar nuevamente su solicitud de empleo mediante la adjudicación de contratos para la confección de ropa hospitalaria. En Palacio Nacional aprovecharon para dar seguimiento a la gestión ante dependencias del sector salud y buscar acercamientos con funcionarios que puedan abrir oportunidades de proveeduría para la organización.

La Maquila de Ropa La Tarahumara nació con el propósito de generar empleo digno y autosuficiente para mujeres de comunidades indígenas y rurales de Chihuahua. Con apoyo de la Secretaría de Economía, el Instituto Nacional de la Economía Social (INAES) y el Servicio Nacional de Empleo, se impulsó la instalación de talleres en comunidades como El Oasis, Bocoyna, Sehuerachi y San Juanito, donde la falta de oportunidades laborales había dejado a numerosas familias sin una fuente estable de ingresos.

Los talleres fueron instalados en espacios disponibles en cada comunidad, desde salones ejidales hasta viviendas, y permiten que las mujeres trabajen de acuerdo con sus posibilidades, sin horarios rígidos, para combinar la actividad productiva con el cuidado de sus hijos y sus hogares.

Alma Rosa explicó que el proyecto tiene como meta confeccionar hasta un millón de prendas y generar beneficios para alrededor de 150 personas al año mediante contratos constantes. El objetivo, dijo, es dejar atrás el empleo temporal que obliga a cerrar los talleres cada vez que concluye un contrato y reactivar los centros de trabajo de San Juanito, Sehuerachi, Bocoyna y Panalachi, además del taller ubicado en el asentamiento urbano El Oasis, en el municipio de Chihuahua.

En Ciudad de México también sostuvieron encuentros con Nathalie Desplas Puel, subsecretaria de Turismo del Gobierno de México; Violeta Abreu, directora del Servicio Postal Mexicano-Correos de México, y Olivia Salomón, directora de la Lotería Nacional.

“Tenemos el ofrecimiento de surtir de morrales a Correos de México, tienen un museo y lo visita mucha gente”, explicó Alma Rosa, quien señaló que también existe la posibilidad de abastecer productos para la tienda de souvenirs.

Detalló que esta alternativa permitiría generar ingresos para las costureras que realizan trabajos artesanales a mano y elaboran bordados con chaquira.

“Tenemos que estar dispuestas a coser lo que se pueda para obtener empleo para las compañeras, porque nos ayuda a continuar con la identidad y cultura tarahumara”, expresó.

Las integrantes de la cooperativa señalaron que fueron recibidas por las funcionarias federales, quienes, dijeron, mostraron disposición para apoyar dentro de sus posibilidades mientras continúa la gestión para concretar contratos con el sector salud.

“Algo tenemos que hacer para salir adelante, andamos tocando puertas donde podemos sin rendirnos”, afirmó Alma Rosa, al señalar que ya comenzaron a trabajar en el proyecto relacionado con las tiendas de souvenirs para beneficiar a las mujeres que realizan confección artesanal.

Sin embargo, la principal apuesta de la cooperativa continúa siendo la proveeduría de ropa hospitalaria para el Gobierno Federal. Alma Rosa recordó que han transcurrido dos años desde que realizaron la primera petición y, aunque han participado en procesos de compras consolidadas y han sido adjudicadas en dos ocasiones, los contratos finalmente no se concretaron.La representante legal sostuvo que la cooperativa cuenta con los requisitos establecidos para participar en las licitaciones, así como certificaciones de calidad para sus textiles y procesos de confección. Actualmente ocupa el lugar 13 en el listado de Sociedades Cooperativas y Organismos del Sector Social de la Economía con certificación vigente emitida por el INAES.

La organización cuenta con un catálogo de textiles hospitalarios que incluye camisones para pacientes, sábanas estándar y hospitalarias, productos para áreas quirúrgicas, sábanas de pubis y compresas, entre otras prendas. La cooperativa asegura que sus procesos cumplen con la normatividad y los ensayos requeridos para acreditar la calidad de las telas y la costura.

Las mujeres también solicitaron ser consideradas en los estudios de mercado y formar parte del padrón de proveedores del Gobierno Federal, con el propósito de tener acceso a las oportunidades de contratación en igualdad de condiciones con empresas de mayor tamaño.

Para la cooperativa, la continuidad de los contratos es fundamental para que los talleres puedan operar durante todo el año y avanzar hacia la incorporación de prestaciones de ley para sus trabajadoras.

“Queremos brindar las prestaciones de ley a nuestras compañeras, la constancia y certeza de que las instituciones verdaderamente nos tomen en cuenta”, señalaron.

El proyecto, afirmaron, busca mantenerse como una iniciativa productiva y sustentable que genere oportunidades para mujeres de comunidades con altos niveles de marginación y permita mejorar las condiciones de vida de sus familias.

“Estamos pidiendo trabajo, no dinero”, enfatizaron las costureras, al señalar que mediante un empleo estable pueden generar sus propios ingresos, sostener a sus familias y apoyar incluso a los adultos mayores que dependen de ellas.