Masacre del Lago de Arareko: El crimen en un campamento de estudiantes que estremeció a Chihuahua en 1987

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El lago de Arareko, rodeado de bosques de pinos y formaciones rocosas en la Sierra Tarahumara, es uno de los paisajes más conocidos de los alrededores de Creel. Sin embargo, este sitio turístico también guarda el recuerdo de uno de los crímenes más brutales que conmocionaron a Chihuahua durante la década de 1980: el asesinato de tres estudiantes que habían viajado a la región para disfrutar de las vacaciones de Semana Santa.

La tragedia ocurrió el 13 de abril de 1987, cuando cuatro jóvenes procedentes de la capital del estado acampaban cerca del lago. Lo que debía ser una excursión para descansar y convivir terminó en un ataque violento que dejó tres víctimas mortales y un sobreviviente con heridas graves.

Un ataque a hachazos

Las víctimas fueron identificadas como César J., de 24 años; Jorge L., de 23, ambos estudiantes de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad de Chihuahua, y Andrés S., de apenas 15 años.

El cuarto joven, identificado en las reconstrucciones del caso como S. H., tenía 24 años y era primo de Andrés. Aunque también fue agredido, logró sobrevivir al ataque. De acuerdo con los relatos publicados posteriormente, los agresores creyeron que los cuatro habían muerto y abandonaron el lugar.

El sobreviviente consiguió llegar hasta una carretera para pedir ayuda. Su testimonio resultó fundamental para reconstruir lo ocurrido y orientar las investigaciones que permitieron identificar a los responsables.

La brutalidad del ataque provocó una fuerte conmoción entre la población chihuahuense. En una época en que los asesinatos múltiples eran acontecimientos poco frecuentes en la entidad, el caso ocupó un lugar destacado en las páginas policiacas de los periódicos, que dieron seguimiento a las detenciones y al proceso judicial.

¿Por qué los mataron?

A casi cuatro décadas de los hechos, el móvil del crimen no está suficientemente esclarecido en las reconstrucciones periodísticas disponibles. A lo largo del tiempo han circulado diferentes versiones sobre lo sucedido antes del ataque, pero no existe suficiente sustento documental para presentar una de ellas como la explicación definitiva.

Algunos relatos sostienen que los jóvenes convivieron con habitantes de la zona y que surgió una discusión; otros atribuyen la agresión al consumo de alcohol o drogas por parte de los atacantes. También se ha difundido la versión de que hubo burlas o comentarios que provocaron el enfrentamiento. 

Lo que las retrospectivas periodísticas coinciden en señalar es que cuatro hombres fueron detenidos por su participación en el crimen. Sus nombres quedaron asociados al caso: César Javier Antillón Martínez, Javier Díaz Cruz, Fidencio Duarte Chávez y Noé Gerardo Payán, quien fue señalado como uno de los principales instigadores del ataque.

La prensa bautizó a Payán como «La Hiena de Arareco», apodo que se convirtió en una de las referencias más persistentes de la historia. Los implicados recibieron condenas de 40 años de prisión por homicidio agravado, según las notas publicadas posteriormente sobre el proceso.

La fuga de “La Hiena”

El caso volvió a ocupar los titulares el 3 de julio de 1990, cuando se registró una fuga masiva en la antigua Penitenciaría del Estado, conocida también como la penitenciaría de la avenida 20 de Noviembre y calle 20, en Chihuahua capital.

Entre los reos que escaparon se encontraba Noé Gerardo Payán, quien había sido señalado como uno de los organizadores de la evasión. La fuga provocó nuevos operativos de búsqueda y mantuvo en alerta a las autoridades, mientras los periódicos seguían las pistas de los prófugos.

Payán permaneció fugitivo durante aproximadamente un año. De acuerdo con una nota publicada por El Heraldo de Chihuahua en mayo de 2009, el condenado se refugió en su lugar de origen, en el estado de Sinaloa, hasta que fue recapturado. Su evasión volvió a colocar en primer plano el nombre de uno de los protagonistas del asesinato de Arareko.

Años después, en 2009, Payán solicitó la preliberación tras haber cumplido la mitad de su condena. La petición fue objeto de cobertura periodística, aunque la información disponible no permite establecer con certeza cuál fue el desenlace de ese trámite. Otras publicaciones posteriores también mencionaron la muerte de Fidencio Duarte Chávez en prisión, en 2009.

Un crimen que se convirtió en leyenda

Con el paso de los años, la matanza de Arareko trascendió las páginas policiacas y comenzó a circular en relatos orales, blogs y narraciones sobre sucesos extraños de la Sierra Tarahumara. 

Hoy, el lago de Arareko continúa siendo un destino visitado por turistas que recorren Creel y la Sierra Tarahumara. Su paisaje permanece asociado a la naturaleza y al turismo, pero la memoria del 13 de abril de 1987 conserva otra historia: la de tres jóvenes que perdieron la vida durante unas vacaciones y un crimen cuyo móvil, pese a las décadas transcurridas, sigue sin estar claramente establecido en las fuentes disponibles.