La estructura “La Duna”, ubicada en el camellón central de la Carretera Panamericana, busca convertirse en un símbolo de identidad, pertenencia y bienvenida para Ciudad Juárez, al evocar el paisaje desértico de las Dunas de Samalayuca, uno de los elementos naturales más representativos de la región.
La obra se extiende desde la glorieta del kilómetro 20 hasta el aeropuerto internacional Abraham González y fue concebida como una primera imagen de la ciudad para quienes llegan por carretera o vía aérea.
Diseñada por el arquitecto Miguel Vargas Gallardo, la estructura monumental cuenta con iluminación dinámica de colores durante las noches, como parte de una propuesta de infraestructura y paisajismo urbano que busca dar una imagen moderna al acceso principal de la frontera.
El proyecto tuvo un costo aproximado de 51 millones de pesos e incluyó una remodelación integral de la zona, con jardineras, pérgolas, sistemas de riego, señalética y trabajos de limpieza para retirar toneladas de basura acumulada en el área.
A través de un video publicado en redes sociales, el creador de contenido Jese Miller compartió su visita a la estructura para analizar la inversión realizada, valorar el propósito de la obra y plantear si se trata únicamente de un proyecto costoso o de un elemento que puede convertirse en un nuevo referente para la ciudad.
Durante su recorrido, destacó los trabajos complementarios que acompañan a la estructura principal, entre ellos la instalación de árboles, plantas, bardas, iluminación decorativa y señalamientos, además de otras estructuras distribuidas a lo largo del camellón y una bahía destinada al mantenimiento.
Sin embargo, consideró que uno de los aspectos más interesantes es la representación de una duna, debido a que el desierto forma parte de la identidad de Ciudad Juárez. En ese sentido, las Dunas de Samalayuca y el entorno árido de la región fronteriza constituyen elementos que distinguen al municipio de otras ciudades.
El creador de contenido también señaló que la estructura funciona como una carta de presentación para quienes ingresan a Juárez por carretera, pues la primera imagen que reciben los visitantes contribuye a transmitir una idea de lo que representa la ciudad y de la identidad de sus habitantes.
En su análisis, planteó que es válido cuestionar el costo de la obra y revisar qué se construyó con los recursos destinados al proyecto, pero consideró importante no minimizar los trabajos realizados ni descartar de antemano el significado que puede adquirir con el paso del tiempo.
La pregunta es si “La Duna” logrará arraigarse en la memoria colectiva de los juarenses y convertirse en un punto de referencia para quienes llegan a la frontera. Finalmente, expresó que quizá, la estructura pueda generar un sentimiento de reconocimiento entre quienes regresan a la ciudad, al convertirse en una señal de que están de vuelta en casa.





