En Chihuahua, 36.7 % de la población de 18 años y más vive con una persona que requiere cuidados especiales, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025. Esta condición incluye enfermedades como diabetes, hipertensión, padecimientos cardiacos, cáncer, leucemia, así como alguna discapacidad u otras condiciones que demandan atención y cuidados permanentes.
En el contexto nacional, Morelos (42.9 %), Guanajuato (42.6 %), Puebla (41.8 %), Estado de México (41.2 %) y Oaxaca (41.2 %) encabezaron la lista de entidades con la mayor proporción de personas que cohabitan con alguien que requiere cuidados especiales.
En el extremo opuesto se ubicaron Baja California Sur (32.2 %), Colima (33.9 %) y Nayarit (34.2 %), con los porcentajes más bajos. Con un 36.7 %, Chihuahua se situó por debajo de las entidades con mayor incidencia, aunque por encima de los estados con menor proporción.
El aumento de personas que requieren cuidados especiales dentro del hogar ha convertido esta labor en uno de los principales desafíos para las familias.
Adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, pacientes en recuperación o con alguna discapacidad necesitan atención constante, lo que implica cambios en la dinámica familiar, la distribución del tiempo y, en muchos casos, una mayor inversión económica.
Especialistas en salud señalan que el cuidado en casa no solo consiste en atender las necesidades médicas del paciente, sino también en crear un entorno seguro que favorezca su autonomía y reduzca el riesgo de accidentes.
Asimismo, destacan la importancia de que los cuidadores cuenten con información, apoyo y periodos de descanso para evitar el agotamiento físico y emocional, conocido como “síndrome del cuidador”.
Entre las principales recomendaciones para brindar una atención segura se encuentra la adaptación de la vivienda. Se aconseja retirar alfombras sueltas, cables y objetos que puedan provocar caídas; instalar barras de apoyo en baños y escaleras; utilizar pisos antiderrapantes y mantener una iluminación adecuada, especialmente durante la noche.
La alimentación también desempeña un papel clave en el cuidado. Una dieta balanceada, adaptada a las condiciones de salud de cada paciente, contribuye a prevenir complicaciones.
Además del bienestar físico, los especialistas recomiendan prestar atención a la salud emocional. El aislamiento puede afectar el estado de ánimo de quienes permanecen largos periodos en casa, por lo que se sugiere fomentar la convivencia con familiares y amigos, mantener conversaciones frecuentes e incentivar actividades recreativas como la lectura, la música, los juegos de mesa o las manualidades.
Dormir lo suficiente, alimentarse adecuadamente, solicitar apoyo a otros familiares y acudir a grupos de acompañamiento o atención psicológica cuando sea necesario son medidas que contribuyen a disminuir el estrés y prevenir el desgaste asociado con el cuidado prolongado.





