Mike Tyson tiene 60 años y hace 21 se retiró oficialmente del boxeo profesional, aunque volvió al ring en su pelea contra el youtuber Jake Paul a finales de 2024, pero nunca se ha alejado del foco mediático.El martes 13 de octubre se estrenó en Netflix “Tyson”, una miniserie documental de cuatro episodios que repasa la vida del deportista, una vida llena de altibajos que en este caso no ha convencido demasiado a la crítica.“Es uno de los documentales deportivos más extraños que jamás haya estrenado la plataforma, o quizás simplemente uno de los más extraños en general (…) No solo es parcial, sino que también resulta profundamente desagradable. Y eso sin mencionar la aparición de Donald Trump para defenderlo”, destaca la reseña de The Guardian, que le ha otorgado solo una estrella de cinco. “Son cuatro horas de narración tan estereotipada que roza la parodia, y no creo que aporte mucha información nueva ni una perspectiva fresca, puesto que Tyson ya ha dado la suya hasta la saciedad”, dice la de The Hollywood Reporter.
Una vida controversialLa sinopsis de Tyson asegura que el documental narra “el ascenso de Mike Tyson desde Brooklyn hasta convertirse en el campeón más joven de los pesos pesados”, así como “la fama, la controversia y el ajuste de cuentas” que le siguieron.Las controversias son precisamente una parte fundamental de la vida del púgil, y no se ocultan en la serie. Más allá de las protagonizadas cuando todavía no era famoso, como las 38 veces que fue arrestado por robo a los 13 años, también muestra sus problemas de adicción a la cocaína y el alcohol, su turbulento matrimonio con la actriz Robin Givens o las acusaciones de violación y la consiguiente condena de seis años de prisión –cumplió alrededor de tres–.“El pasado es el pasado, pero nuestros recuerdos quedarán atrapados en nuestra mente para siempre”, reconoció Tyson en una entrevista con People publicada el pasado 8 de octubre, en plena promoción de la docuserie.Uno de los recuerdos que ahora le avergüenza y del que prefiere evitar pronunciarse, según contó a la revista estadounidense, es su famosa “pelea de la mordida” de 1997, en la que le arrancó de un mordisco un fragmento de cartílago de la oreja a su oponente, Evander Holyfield. “Mucha gente pensó que era algo bueno. Decían: ‘Sí, ¿no fue genial?’. Pero aún me da vergüenza”, confesó.
Documental sesgadoNinguno de estos escándalos ha conseguido que Tyson sea cancelado públicamente. “Estuvo alejado del ojo público durante un par de años mientras cumplía condena en prisión por violación, y el tono de la conversación pudo haberse ensombrecido brevemente en los meses posteriores a que mordiera repetidamente a Evander Holyfield en el ring, pero Tyson ha mantenido su posición en la cultura popular mejor que casi cualquier otra figura con un historial delictivo comparable”, analiza The Hollywood Reporter en su crítica.El medio especializado en cine expone, por ejemplo, la versión sesgada que se aporta tanto al mencionar las acusaciones de abusos de Givens –que en diversas declaraciones ha denunciado gritos, empujones y agresiones físicas por parte de su exmarido–, como las de violación de la modelo Desiree Washington –entonces de 18 años–, por las que fue condenado en marzo de 1992.“Habla de su desafortunado matrimonio con Robin Givens, reconociendo algunos abusos pero evitando confirmar otros, pero en lo que respecta a la acusación de violación en Indianápolis, solo se ofrecen negaciones de una sola frase. Dado que Givens y Desiree Washington se negaron a comparecer o no respondieron a las solicitudes de los productores, lo que Tyson diga es ley”, afirma el medio.




