Cronología de la Renovación UACH, “borrón” de facultades y críticas

Este 2 de noviembre del 2021, al anunciar cambios claves en su gabinete (Director Jurídico, Secretario General y Comunicación Social), el rector sostuvo que si bien la Universidad Autónoma de Chihuahua necesita una renovación y cambiar su modelo, suspenderán la actual para hacer cambios sobre la marcha.

De “eliminar la ‘República de Facultades’” a la reestructura ¿Qué es la Renovación Universitaria?

Cuando Luis Fierro Ramírez asumió como rector, planteó la necesidad de dejar atrás el modelo de “República de facultades”, para desaparecer las quince que hoy existen y agrupar las carreras y posgrados de manera más eficiente. Esto trascendió en 2017.

Para finales del 2019 dio a conocer que la UACH iba a pasar de quince facultades a seis divisiones, para así disminuir la carga administrativa, eliminar funciones duplicadas, reducir el gran gasto en nómina y otros rubros; a fin de centrarse más en lo académico y la investigación. Ahí se generó la primera polémica dentro de la comunidad universitaria.

Pero la reforma no quedó sólo en una reducción de facultades, vinieron más cambios. De los puntos más fuertes que destaca la administración actual de la universidad es la capacidad de adaptarse a nuevas tecnologías y conocimientos, la forma en la cual se pueden moldear los planes de estudio.

El nuevo programa educativo: Ciclos en lugar de semestres, tronco común en toda la UACH y UDAs en lugar de materias.

Ciclos y tronco común.

El cambio debía entrar en el segundo semestre del 2020 y así fue, bajo el nombre de Renovación UACH DS (Desarrollo Sostenible), impulsado además por la pandemia que obligó a apurar la modalidad virtual y las nuevas formas de evaluación.

Las carreras de licenciaturas ya no se repartirían sólo por semestres sino que ahora contarían con “ciclos”.

En el primer ciclo impartieron para todos los alumnos -sin importar la carrera- las mismas materias (mayormente sobre metodología de investigación, aprender a hacer tarea, recibir clases sobre conocimiento, técnicas de aprendizaje, entre otras) como un tronco común que debían llevar tanto los alumnos de Derecho como los de Medicina; los de Ingeniería como los de Enfermería.

Todos cursan lo mismo en el primer ciclo sin importar la carrera. Ahí llegó la segunda gran crítica.

Al terminar cada ciclo el alumno recibe un diploma diferente. Cuando completa los ciclos de su carrera (que varía según el caso) recibe su título de licenciatura. Luego puede extenderse a más ciclos para posgrados.

Las materias.

Las materias cambiaron a “Unidades de Aprendizaje” (UDA). Con ellos no sólo modificaban el nombre sino que de había un cambio de fondo: la evaluación. Ahora los profesores debían exigir “evidencia de calidad”. El alumno no sólo debe demostrar “competencia” (aplicar en práctica lo aprendido) sino evidencia que respalde su conocimiento e incluso lo incremente.

La UDA hace hincapié en que el alumno no sólo memorice conocimientos para pasar un examen o las evaluaciones, pues busca que realmente entienda lo aprendido, que pueda hacer uso de su criterio y capacidad para sacarle provecho e incluso abonar así a la creatividad, estudios científicos o investigaciones.

La UDA incorpora mecanismos digitales antiplagio, los alumnos tienen que apegarse al protocolo llamado “rúbrica”. El maestro tiene que exponer claramente los objetivos de la UDA para así darle seguimiento objetivo al cumplimiento de cada actividad, examen o trabajo.

Se trata del tercer punto de molestias de algunos, principalmente porque es nuevo y hasta más exhaustivo con las evaluaciones.

La polémica del nuevo Modelo UACH.

Dentro de la comunidad universitaria existen distintas quejas (y por razones en veces muy diferentes) sobre el nuevo modelo, de parte de alumnos, docentes y trabajadores administrativos.

El primer punto es la eliminación de facultades y demás áreas administrativas para concentrarse en seis divisiones y centralizar muchas de las funciones u oficinas que tiene cada facultad.

La principal preocupación es entre trabajadores -mayormente administrativos- que quedarían fuera. Aunque la nómina bajaría y con ello el costo al erario público, surgió el temor de que varias personas se queden sin su puesto.

También resta fuerza a los actuales directores, pues serían los últimos directores de facultades, con futuro incierto sobre quiénes pudieran encabezar las nuevas divisiones.

Se suma un factor político, pues en 2022 habrá elección de rector y tradicionalmente en las últimas administraciones ha sido elegido un director de facultad al frente de toda la UACH. Aquellos de los quince directores que se queden al frente de las seis divisiones tendrían ventaja de cara a la sucesión.

La segunda queja es tal vez la más extendida entre la comunidad universitaria y la más conocida, especialmente porque afecta principalmente a alumnos, así como a docentes: el tronco común y el modelo de ciclos.

Quienes se oponen a esta parte refieren que los alumnos no verían materias de su carrera sino hasta el segundo año, afectando especialmente a aquellos programas exhaustivos muy enfocados en una profesión como las carreras de Ingeniería, sobre Salud o Derecho.

La filosofía de la Renovación es dotar de varias herramientas al alumno, para que aquel que estudió para ser abogado tenga más oportunidades de buscar otros campos laborales o innovar en el mercado.

Pero muchos alumnos no estaban de acuerdo, temiendo que eso reste calidad en sus estudios enfocados para ser precisamente eso: un abogado, ingeniero, médico, administrador, comunicador, artista, etcétera.

Y en particular desde hace años muchos nuevos universitarios no tienen agrado por llevar “troncos comunes”, por venir de algo similar en las escuelas nivel medio-superior, aunque en ocasiones con menor nivel de preparación, mientras que el nuevo Modelo UACH ofrece igualar condiciones.

El tercer punto es acerca de las UDAs, prioritariamente en maestros, aunque también en alumnos. Los docentes tuvieron que cambiar su metodología, con las dificultades y desgaste que eso conlleva.

También ahora tenían que evaluar o usar criterios que antes no tenían, especialmente los profesores con más tiempo de cátedra.

Un punto a favor de la reforma que vieron los maestros fue que hacía más objetivos algunos criterios de evaluación y se libraban de algunas presiones por parte de los estudiantes al apelar a puntos subjetivos sobre la clase. Aunque tampoco se pueda quedar siempre libre de los problemas generados a partir de “opiniones” o “forma de ver las cosas” en la materia.

¿Qué pasará con la UACH?

De momento es incierto. Queda menos de un año de la actual administración. El rector señaló que de momento está pausado el Modelo y lo someterán a una revisión.

Cuando termine esa revisión podrían aplicar cambios, decidir qué cosas sí continúan tras mostrar buenos resultados. Cancelar de plano de la renovación o dejarla suspendida por tiempo indeterminado.

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