Escuinapa: una presa de oropel y un pueblo que decae entre promesas incumplidas

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No es el pueblo “refundido e incomunicado” descrito por el presidente Andrés Manuel López Obrador para justificar el retiro -¿o fracaso?- de proyectos turísticos y sociales. Escuinapa se ubica a unos 50 minutos del aeropuerto de Mazatlán y su antesala, a 20 kilómetros de distancia, es el pueblo mágico de El Rosario, antigua comarca minera aludida por Julio Verne, cuna de Lola Beltrán y sede de uno de los retablos de oro más impresionantes en el mundo.

Pese a su ubicación estratégica y accesible, pese a su cercanía con el mar, con la zona de marismas nacionales y 200 mil hectáreas idóneas para la producción pesquera, Escuinapa se ha ido desmoronando al ritmo de las promesas incumplidas de gobiernos de todos colores, de las imposiciones políticas y de las tretas oficiales para el desvío de recursos.

Pareciera aquel pueblo de Macondo delineado por Gabriel García Márquez, distraído y burlado con imanes e inventos extraños traídos por el gitano Melquiades.

De aquella “perla camaronera del Pacífico”, llamada así entre los años de 1970 y 1980 por el nivel de producción: unas mil 700 toneladas al año, ya queda poco. Hoy su producción anual de camarón no llega ni a 200 toneladas, aunque todavía es una de las principales fuentes de empleo, además de la siembra del chile picoso y de la industria del mango.

“Durante décadas hemos sido relegados. Se pedía apoyo para los turisteros, para los paseos en lancha, para los dueños de pequeñas fondas y la respuesta del gobierno federal siempre era la misma: ya les estamos dando millones de pesos para el Centro Integralmente Planeado de Playa Espíritu (CIP), no hay más dinero. Se canceló el proyecto y, ¿quién le dijo algo a todos los que aguantaron?”, pregunta Juana Elizabeth Rodríguez, profesora de la localidad e integrante de la Red Ecologista de Escuinapa (REDES).

“La 4T deshace todo y también nos deja a la deriva. Los políticos nos quedan debiendo, y mucho. Se condonaron por años los impuestos a la Federación porque vendría la bonanza, ¿dónde está y quién nos responde? Vino el cuento de las rifas y era el momento de que el municipio se negara al cambio de suelo o lo condicionara al pago de todo lo pendiente, pero no peleó, porque eran del mismo partido. El pueblo jamás ha tenido beneficios”.