Recuerdan lucha obrera y represión política que marcaron la historia de Ciudad Juárez

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Ciudad Juárez no sólo fue transformada por la llegada de la industria maquiladora y miles de trabajadores provenientes de otras regiones del país; también se convirtió en escenario de organización obrera, lucha política y represión contra quienes cuestionaban al Estado, recordó Judith Galarza Campos, presidenta de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de la Guerra Sucia de México y de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos en México (FEDEFAM México).

Al hablar sobre la historia de la frontera, Galarza señaló que el crecimiento de la maquiladora estuvo acompañado por la llegada de trabajadores que fueron trasladados desde otras partes de México para cubrir la demanda de mano de obra de las empresas.
“Muchos de nosotros fuimos obreras y obreros”, recordó.

La activista sostuvo que las condiciones laborales que enfrentaron en aquellos años distaban de ser favorables para los trabajadores. Recordó restricciones para acudir al baño, sanciones por llegar algunos minutos tarde y la falta de prestaciones como parte de las condiciones que prevalecían en las plantas.

“Si llegabas cinco minutos tarde te regresaban, así vivieras en el Cerro Bola”, relató. Desde su perspectiva, Ciudad Juárez terminó siendo una ciudad orientada en buena medida a los intereses de la industria y del mercado, con profundas desigualdades sociales.

Sin embargo, destacó que los trabajadores también encontraron espacios para organizarse y conocer otras realidades políticas y sociales. Galarza recordó que en los autobuses de transporte de personal se difundían ideas relacionadas con las condiciones económicas y políticas del país, así como cuestionamientos al sistema y al gobierno.

“Estos jóvenes se subían a los autobuses y nos informaban lo que era el sistema capitalista, lo que era el gobierno represivo”, explicó. La organización política, sin embargo, tuvo consecuencias para quienes participaban en ella. La activista recordó que repartir volantes para denunciar las condiciones que enfrentaban podía convertirse en motivo de detención.

“Nos encarcelaron cuando empezamos a repartir volantes”, afirmó. Para Galarza, esos episodios forman parte de una historia de Ciudad Juárez que no debe ser borrada, particularmente en momentos en que se busca recuperar la memoria de las personas detenidas, desaparecidas, torturadas o asesinadas durante los periodos de represión política.

Consideró que los avances alcanzados en materia de memoria, verdad y justicia son resultado de décadas de lucha de familiares y sobrevivientes, y no de concesiones otorgadas de manera espontánea por las autoridades.

“Este camino que hemos recorrido está manchado de sangre, tortura, desapariciones”, expresó. La defensora recordó además que en su organización conservan la memoria de personas que fueron asesinadas durante las luchas políticas que acompañaron la apertura democrática del país.

Por ello, insistió en que Ciudad Juárez debe conservar los espacios y testimonios que permitan conocer esa parte de su historia y evitar que las nuevas generaciones desconozcan lo ocurrido.

“No queremos que regrese eso”

Galarza manifestó preocupación ante un posible retroceso en materia de memoria y derechos humanos, particularmente frente al avance de posturas políticas que, desde su perspectiva, promueven la intolerancia hacia quienes piensan diferente.
“No queremos que regrese eso”, enfatizó.

La activista consideró que la defensa de la memoria histórica también implica preservar los monumentos, nombres y sitios relacionados con las víctimas de la represión, pues eliminarlos significaría borrar parte de la historia de la ciudad.

En ese sentido, sostuvo que las organizaciones continuarán trabajando para que se reconozca la verdad y se termine con la impunidad. “Vivos o muertos tienen que ser enjuiciados”, afirmó al referirse a quienes considera responsables de las violaciones cometidas durante los periodos de represión.

Para Galarza, la historia de Ciudad Juárez debe contarse también desde quienes fueron perseguidos por sus ideas, desde los trabajadores que enfrentaron condiciones laborales adversas y desde las familias que durante décadas buscaron a sus desaparecidos. Aseguró que mantener viva esa memoria es una forma de evitar que la represión y el autoritarismo vuelvan a repetirse en la frontera.