Regalan aves postales únicas a Chihuahua

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Chihuahua.- La riqueza natural y la ubicación geográfica de Chihuahua convierten al estado en uno de los escenarios más privilegiados del país para la observación de aves migratorias, un espectáculo natural que cada año atrae a especialistas y aficionados, pero que para los habitantes de la región ocurre literalmente a las puertas de sus hogares, indicó la bióloga Alejandra Peña Estrada.

“Las personas a veces viajan grandes distancias para ver lo que en Chihuahua nos llega casi a nuestros patios. La naturaleza no reparte sus maravillas por igual, y en esta tierra tenemos la dicha de ser testigos de estas migraciones masivas”, expresó.

Explicó que estos eventos no son fortuitos, sino consecuencia de una fortuna geográfica excepcional, donde la orografía, los cuerpos de agua y las corrientes de aire forman auténticas “carreteras invisibles” que permiten el desplazamiento de millones de aves.

En México existen pocos de estos llamados “embudos aéreos”, y Chihuahua alberga varios de los más importantes, destacó.

Entre los sitios clave para la observación están la laguna de Bustillos, el humedal de Meoqui, la presa Chihuahua, las praderas de Janos y la laguna de Babícora, espacios donde la vida silvestre desafía fronteras y climas durante sus recorridos migratorios.

Recordó que la observación de aves cuenta con una tradición de más de 125 años a nivel internacional, particularmente durante la temporada navideña, cuando personas de todo el mundo se reúnen para registrar especies. En Chihuahua, esta actividad es realizada desde finales de la década de 1990 y forma parte de una de las iniciativas de ciencia ciudadana más longevas de las que tienen registro.

Chihuahua forma parte de la Ruta Migratoria Central, y este año la comunidad local de observadores está organizada bajo el liderazgo de Fernando Mondaca.

Las actividades están siendo realizadas desde el 18 de diciembre y concluyen hoy, con una logística coordinada a través de la página de Facebook del Programa de Aves Urbanas (PAU) Meoqui-delicias.

Durante este período es posible observar especies emblemáticas como la grulla gris (antigone canadensis), considerada el alma del invierno chihuahuense y presente incluso en expresiones populares como “ya está aleando la grulla”, que anuncia la llegada del frío.

En los pastizales, uno de los ecosistemas más frágiles del estado, destaca el escribano de collar (calcarius ornatus), cuya supervivencia depende directamente de la salud del suelo.

También sobresale el pelícano blanco americano (pelecanus erythrorhynchos), especie indicadora de la calidad de los humedales en la región de Meoqui y Delicias, así como el tordo cabeza amarilla (xanthocephalus xanthocephalus), conocido por formar enormes parvadas que llegan incluso al corazón de la capital, donde contribuyen al control natural de plagas agrícolas.

Finalmente, la bióloga subrayó que participar en estos conteos va más allá de un pasatiempo, ya que permite generar información valiosa para la conservación.

Asimismo, ayuda a fortalecer tradiciones comunitarias y proteger la herencia biocultural que representa compartir el territorio con estas especies migratorias.