Enfrentan ciclistas riesgos y agresiones en las calles de la ciudad

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Rodrigo Aguilar Quiroz, líder del colectivo ciclista Indios, relata que moverse en bicicleta por la ciudad, todos los días, es un reto que pone a prueba la paciencia, el equilibrio y, muchas veces, la seguridad personal.

Quienes usan la bici como medio de transporte —para ir a la escuela, al trabajo o hacer mandados— enfrentan riesgos constantes. Uno de los más frecuentes, dice, es la falta de respeto a la distancia por parte de automovilistas, una omisión que puede parecer menor, pero que termina en caídas o lesiones.

“Los principales riesgos que sufrimos son que la gente no respeta la distancia hacia los ciclistas. Eso provoca que uno pierda el equilibrio y puede terminar en una caída o algo peor”.

A las condiciones de las calles, ya de por sí complicadas, se suman maniobras agresivas por parte de conductores. Rebasar sin cuidado, cerrar el paso o intimidar con el vehículo son situaciones que se repiten con frecuencia.

Pero el problema no se queda en lo vial. El líder ciclista denuncia que también hay agresiones directas: desde insultos hasta intentos de confrontación física. Casos en los que automovilistas se detienen frente a ciclistas, descienden de sus vehículos y buscan amedrentarlos.

“Hay muchas ocasiones donde un carro les cierra el paso, los empuja o incluso se bajan a querer golpearlos. Y cuando pedimos apoyo a la autoridad, muchas veces lo omiten”.

Esa falta de respuesta institucional, agrega, ha generado una sensación de abandono entre la comunidad ciclista. Considera que no se le ha dado la importancia necesaria a estos incidentes, pese a que está en juego la integridad de las personas.

Para Aguilar Quiroz, la raíz del problema es doble: por un lado, la escasa cultura vial; por otro, la falta de empatía. “Muchos conductores desconocen el reglamento o simplemente actúan como si la calle fuera exclusiva de los autos”. “Creen que la calle es solo para los carros, y no es cierto, es para todos”.

En la ciudad existen más de diez colectivos ciclistas. Tan solo en el grupo que encabeza hay alrededor de 80 integrantes activos, aunque otros colectivos pueden reunir entre 200 y 300 personas. En conjunto, estima, suman entre dos mil y tres mil ciclistas organizados.

Ante este panorama, la recomendación principal es no bajar la guardia. Mantenerse atentos al entorno, usar casco y luces, y evitar confrontaciones son medidas básicas para reducir riesgos.

También hizo un llamado a la solidaridad entre ciclistas y conductores. Quienes manejan un vehículo pueden apoyar respetando la distancia y, en caso de circular detrás de un grupo, acompañar con precaución en lugar de presionar para rebasar.Aguilar Quiroz insiste en no normalizar la violencia ni abandonar la bicicleta como opción de movilidad. “Es importante no dejar pasar las agresiones, porque está en riesgo una vida. Si no se atienden, pueden escalar a algo peor”.

El crecimiento del parque vehicular en los últimos años ha complicado aún más el escenario. Más autos en circulación se traducen en mayor tráfico y, según los ciclistas, en un incremento de conductas agresivas al volante que terminan por hacer de cada trayecto una prueba de resistencia.