La disminución del nivel de agua en el río Bravo, a la altura de las compuertas, provocó una baja afluencia de visitantes durante este Domingo de Pascua, donde apenas dos o tres familias acudieron a convivir en la zona, una situación que contrasta con años anteriores, cuando el lugar era uno de los principales puntos de reunión.
De acuerdo con testimonios de los propios asistentes, la falta de agua ha sido un factor determinante para que las familias opten por no acudir, ya que se han perdido actividades tradicionales como nadar o pescar, que anteriormente formaban parte de la experiencia recreativa en el sitio.
Miguel Ángel Cortés, quien acudió con su familia, señaló que cada año acostumbran visitar el lugar en estas fechas; sin embargo, lamentó el deterioro del río, el cual consideró uno de los principales atractivos de la zona y que ahora luce prácticamente seco.
El visitante expresó que resulta triste observar cómo ha disminuido el nivel del agua con el paso del tiempo, lo que ha impactado directamente en la cantidad de personas que deciden acudir a pasar el día en el área cercana a las compuertas.
En esta ocasión, Cortés llevó a su padre, José Juan Cortés, de 93 años de edad, para que conociera la Casa de Adobe, acompañado también de su esposa, sus cuatro hijas, yernos y nietos, con quienes compartió alimentos que previamente habían preparado para la convivencia familiar.
La familia se trasladó desde el fraccionamiento Senderos del Sol, ubicado en el suroriente de la ciudad, con la intención de mantener la tradición de reunirse durante el Domingo de Pascua, misma que no pudieron realizar el año pasado.
Mientras los adultos convivían y compartían los alimentos a unos metros del muro fronterizo, los niños aprovecharon para jugar y subir al cerro que delimita el territorio entre México y Estados Unidos.





