Crisis por el cierre del Estrecho de Ormuz se extiende por el mundo: países cierran oficinas y racionan combustibles

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Hasta hace unos meses el Estrecho de Ormuz ni siquiera estaba en el mapa mental que la mayoría de las personas tiene del mundo; sin embargo, la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán ha obligado a dimensionar la importancia de esta región.

Aunque algunos barcos han conseguido atravesar el estrecho -la única salida del Golfo Pérsico, Irán mantiene un cierre de facto que desde hace semanas desencadenó una crisis energética global que los países están intentando contener.

Además, el cierre de esta ruta marítima, que alcanza alrededor de 50 kilómetros en su punto más angosto, afecta la cadena de suministros de fertilizantes, semiconductores, medicamentos y otras industrias clave.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), el mundo está viviendo la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado mundial del petróleo, por lo que el precio del barril de crudo se ha disparado por encima de los 100 dólares.

En primera instancia, el reducción en el suministro de petróleo limita la disponibilidad de combustibles para algunos países que dependen de los hidrocarburos de Medio Oriente.

Debido a estas condiciones muchos Estados están racionando los combustibles. En Sri Lanka las estaciones sólo venden 15 litros a la semana a los conductores, y aplica un sistema de códigos QR para mantener el control.

Myanmar, por su parte, utiliza las terminanciones de las matrículas de los vehículos en el país para determinar cuándo pueden comprar gasolina: terminación par un día, terminación impar el día siguiente.

En Europa Eslovenia se convirtió en el primer país en racionar el combustible. En este caso los consumidores particulares pueden comprar hasta 50 litros por semana, mientras que empresas y agricultores pueden adquirir hasta 200.

Hasta ahora el bloque no ha tomado una postura comunitaria, por lo que cada país está optando individualmente por las medidas que considera necesarias. Sin embargo, el conflicto ya le está pasando factura.

De acuerdo con el comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, la Unión Europea ha gastado, en un mes de guerra, 14 mil millones de euros adicionales en importar hidrocarburos.

Otra de las medidas más frecuentes a la que han recurrido los gobiernos de todo el mundo es subsidiar de alguna manera el costo de los combustibles para mitigar los efectos del aumento de los precios en la economía.

En el caso de México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) desde hace tres semanas ha recortado la carga fiscal sobre los combustibles a través del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS).

Los reguladores energéticos en China, que importa 45 por ciento del petróleo que consume desde Medio Oriente, también intervinieron para contener las afectaciones a la ciudadanía por el alza del petróleo.

No obstante, las consecuencias que las personas en algunas regiones están experimentando se extienden a cada vez más aspectos de su día a día.

Pakistán recortó a cuatro días la semana laboral para reducir el gasto energético, mientras que Tailandia envió a todos los empleados públicos a trabajar desde sus casas, e instó al sector privado a tomar medidas similares.

Este último también fijo en 26 grados la temperatura a la que pueden programarse los aires acondicionados, una decisión que coincide con la época más calurosa del país y en la que se dispara el consumo eléctrico por estos aparatos.

La medida también fue aplicada en Bangladesh, y de manera más radical en Jordania, donde el uso de aire acondicionado y cualquier otro medio de climatización quedó prohibido en los edificios públicos.

En Egipto, las tiendas, cafeterías, restaurantes, clubes y centros comerciales deben cerrar a las 21:00 horas, y se redujo el alumbrado público, los letreros y la publicidad a aproximadamente un tercio de los niveles que tenían a finales de marzo.

Establecimientos cerrados en Egipto por las medidas de emergencia para reducir el consumo energético. / Foto: AFP
India enfrenta una situación todavía más crítica debido a la escasez de gas LP, un combustible del cual el país importa el 54 por ciento a través del estrecho de Ormuz.

Las autoridades niegan la existencia de un desabastecimiento, con la petrolera estatal Indian Oil Corp pidiendo no prestar atención a rumores. Mientras tanto, las filas son cada vez más largas en todo el país para conseguir un tanque de gas.

“Los más pobres son los principales afectados”, dijo a EFE el economista Santosh Mehrotra, profesor en el Centro para el Desarrollo de la Universidad de Bath. La razón, explica, es que las clases altas suelen vivir en barrios con suministro de gas por tubería, y la clase media puede permitirse tener bombonas de reserva.

Aquellos que pueden pagarlo acuden al floreciente mercado negro que ha tomado fuerza en medio del caos, con vendedores informales cobrando hasta cuatro veces más que el precio regulado por un tanque.

En India la población enfrenta dificultades para comprar gas LP para sus viviendas por el corte al suministro desde Medio Oriente. / Foto: EFE
Para frenar la reventa ilegal, las autoridades llevaron a cabo más de 3 mil redadas solo el pasado lunes, además de mil 200 inspecciones sorpresa en las compañías distribuidoras.

Por otro lado, la crisis energética presiona desde varios frentes los precios de los productos que la población consume diariamente.

El aumento en los precios de combustibles encarece los procesos de producción, lo que implica una subida de precios para los consumidores. Asimismo, las afectaciones en la cadena de suministro de los fertilizantes están encareciéndolos, lo que impacta en la producción agrícola.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) advirtió que los precios mundiales de los alimentos subieron en marzo a su nivel más alto desde septiembre del año pasado y podrían seguir aumentando si continúa el conflicto en Oriente Medio.

Máximo Torero, jefe de la FAO, advierte de las consecuencias que podría ocasionar el conflicto en Medio Oriente sobre el sector agroalimentario. / Foto: EFE
En este sentido señaló que los agricultores podrían reducir los insumos, sembrar menos o cambiar a cultivos que requieran menos fertilizantes.

“Esas decisiones afectarán a los rendimientos futuros y determinarán nuestro suministro de alimentos y los precios de las materias primas durante el resto de este año y todo el próximo”, añadió.

El índice de precios de los cereales aumentó un 1.5 por ciento con respecto al mes anterior, impulsado por un incremento del 4.3 por ciento en los precios internacionales del trigo debido al deterioro de las perspectivas de cosecha en Estados Unidos y a las expectativas de una reducción de las siembras en Australia a causa del aumento de los costes de los fertilizantes.

Los precios mundiales del maíz subieron ligeramente, ya que la abundante oferta mundial compensó las preocupaciones sobre los costos de los fertilizantes y el apoyo indirecto de las mejores perspectivas de demanda de etanol vinculadas al aumento de los precios de la energía.

Los precios del aceite vegetal aumentaron un 5.1 por ciento, lo que supone la tercera subida mensual consecutiva. El aumento de las cotizaciones del aceite de palma, soja, girasol y colza reflejó el impacto del alza de los precios mundiales de la energía y las expectativas de una mayor demanda de biocombustibles.

Los precios del aceite de palma alcanzaron su nivel más alto desde mediados de 2022.

Los precios del azúcar subieron un 7.2 por ciento en marzo a su nivel más alto desde octubre de 2025, ya que el aumento de los precios del crudo impulsó las expectativas de que Brasil, el mayor exportador mundial de azúcar, destinaría más caña de azúcar a la producción de etanol.

Debido a estas condiciones la reapertura del Estrecho de Ormuz se ha convertido en una carrera contrarreloj en la que decenas de países buscan una solución diplomática con Irán.

El pasado 3 de abril Reino Unido convocó a una reunión virtual con 35 países para coordinar acciones que permitan la liberación de la ruta marítima sin escalar el conflicto.