Las lluvias provocadas por el monzón mexicano comienzan a transformar el panorama en comunidades de la Sierra Tarahumara, donde productores de temporal reportan un desarrollo favorable de los cultivos de maíz y mantienen la expectativa de lograr una cosecha suficiente para garantizar la alimentación de sus familias.
En municipios como Bocoyna y Guachochi ya se observan parcelas con cultivos establecidos y en crecimiento, aunque también permanecen zonas donde las plantas presentan afectaciones debido a la falta de humedad, derivado de que las precipitaciones no se han distribuido de manera uniforme en toda la región.
El dirigente de la Unión Campesina Democrática (UCD), Jesús Emiliano García, explicó que las lluvias registradas durante las últimas semanas representan un alivio para los productores de la sierra, quienes dependen principalmente del temporal para la siembra y producción de maíz.
Señaló que, aunque en algunas comunidades las precipitaciones disminuyeron durante algunos días, el cultivo de maíz cuenta con la capacidad de resistir periodos de sequía, ya que puede presentar una pérdida temporal de vigor y recuperarse una vez que recibe nuevamente humedad.
“El maíz está adaptado a que llueva poquito, luego se marchita y vuelve a agarrar vida con otra pequeña lluvia. Así ha sobrevivido siempre en la sierra y esperamos que cuando menos tengamos producción para sostener la alimentación, porque el maíz es la base de nuestras familias”, expresó.
Por su parte, el presidente municipal de Guachochi, José Miguel Yáñez Bustillos, destacó que las lluvias han generado una mejora considerable en las condiciones de la región, beneficiando tanto a las comunidades agrícolas como a los recursos naturales del municipio.
El alcalde reconoció que las precipitaciones no han sido constantes ni iguales en todas las localidades; sin embargo, resaltó que los presones del municipio han comenzado a captar agua y que el bosque muestra una importante recuperación después de la temporada crítica de incendios forestales.
Yáñez Bustillos indicó que la humedad acumulada ha permitido reducir el riesgo de nuevos incendios y favorecer el equilibrio ambiental, aunque precisó que continúan las acciones para atender otros problemas, como las plagas forestales que afectan distintas zonas de la sierra.
Hay que recordar que el 2025 dejó un panorama complicado para el sector primario en Chihuahua debido al déficit de lluvias, una situación que golpeó con mayor fuerza a los agricultores de temporal. La falta de humedad redujo considerablemente las superficies sembradas y obligó a muchos productores a establecer cultivos de maíz con la esperanza de que las precipitaciones llegaran a tiempo para rescatar parte de la cosecha.
En varias regiones del estado, especialmente en comunidades indígenas de la Sierra Tarahumara, las lluvias que finalmente se presentaron permitieron obtener una producción limitada, insuficiente para almacenar grano y enfrentar la temporada invernal.
Para este 2026, las expectativas son más favorables. Los pronósticos indican que durante agosto y septiembre podrían registrarse lluvias más generalizadas, lo que mejoraría las condiciones para el desarrollo de los cultivos de temporal y fortalecería las perspectivas de producción.
Las precipitaciones registradas hasta el momento ya muestran efectos positivos en diversos cultivos de autoconsumo, principalmente en el maíz blanco de la Sierra y el frijol en los valles centrales. Asimismo, han favorecido el crecimiento de forrajes como avena y sorgo, indispensables para garantizar alimento al ganado durante los próximos meses.
En materia de sanidad pecuaria, el edil informó que Guachochi se mantiene sin casos confirmados de gusano barrenador del ganado, aunque existe vigilancia permanente por parte de las autoridades ante la presencia de la plaga en otros municipios del estado.
Añadió que el municipio cuenta con un comité de seguimiento sanitario que evalúa de manera constante la situación y mantiene acciones preventivas para detectar cualquier eventualidad de forma oportuna, con el objetivo de proteger la actividad ganadera y conservar el estatus sanitario de la región.





