Este 1 de enero, Canadá puso en marcha una nueva prohibición: durante los próximos dos años impedirá la compra de viviendas a extranjeros no residentes. Esto con el objetivo de controlar los precios.
Trudeau detalló que en los últimos meses, en el mercado inmobiliario canadiense se han producido numerosas operaciones de especulación a manos de corporaciones e inversores extranjeros, que han generado un problema de falta de vivienda y de precios disparados.
Y subrayó que “las casas son para las personas, no para los inversionistas” del mismo modo, aclaró que “sí podrán comprar viviendas los refugiados y los residentes permanentes de Canadá, que la vayan a usar como residencia principal”.
Cabe mencionar, que está medida fue una de las promesas electorales, de Trudeau, durante su última campaña para las elecciones de 2019, y se pone en práctica pese a que los precios de la vivienda en Canadá han caído en torno al 13 por ciento, este año, según la Asociación Canadiense de Bienes Raíces.





